Quiénes son las Víctimas ?

La comunidad internacional a través de la Convención sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales ha expresado su interés por defender el derecho de los niños y niñas a ser protegidos de la violencia y explotación sexual, señalando desde un principio como ujetos de esta protección a:

"todo ser humano menor de dieciocho años de edad…"

Es así como toda persona menor de 18 años, sin distinción de género, de nivel económico o de raza que sea utlizada sexualmente por un adulto con la finalidad de obtener una ventaja o provecho de carácter sexual o económico deben ser considerada como víctima de explotación sexual comercial infantil.

Con la finalidad de combatir este fenómeno desde la raíz es importante evitar centrar la atención únicamente en los niños y niñas más pequeños, toda vez que este planteamientio puede sugerir que los adolescentes tienen menos necesidad de protección por ser responsables de sus propias experiencias y decisiones.

En ningún momento y por ninguna circunstancia de índole social, cultural o económica se puede justificar al adulto que explota a una persona menor de edad y que comete un delito, asi como tampoco se puede permitir la estigmatización de los niños, niñas y adolescentes que son las víctimas reales de la explotación.

Los niños y las niñas no provocan el abuso ni seducen a sus victimarios; esta creencia resta responsabilidad a los adultos y a la sociedad en general. Se trata en cualquiera de sus formas, de una situación de ventaja derivada de un desarrollo físico y mental mayor, de una relación que une al niño/a con su victimario o de una relación en la que interviene la autoridad o el poder. En estas situaciones, normalmente existe una relación de poder jerárquicamente desigual, desequilibrada y violenta.

La historia de cada niño, niña o adolescente, de cada víctima, puede ser muy variada dependendiendo del contexto social, cultural o económico en que este abuso se desarrolle, y del grado de permisividad social existente. Muchos han ingresado a este mundo mediante el secuestro, el engaño o la venta; en otros casos son personas menores de edad que huyen de sus casas y viven en la calle o que son prostituidos por sus propias familias.

Los niños, niñas y adolescentes atrapados en el mercado de la explotación sexual, no son necesariamente los que provienen de los sectores más pobres, toda vez que este fenómeno trasciende las fronteras etnoculturales y de clase social. Los abusos físicos, psicológicos o sexuales, incluido el de la explotación secual comercial, acontecen contra niños, niñas y adolescentes pertenecientes a cualquier nivel económico, educativo o social.

No obstante, la pobreza, como otros factores, causa vulnerabilidad entre las personas menores de edad frente a los "ofrecimientos" de los explotadores sexuales.

Por otra parte, aún cuando existen muchos niños y varones adolescentes que son explotados sexualmente, las niñas y las adolescentes en razón de su género constituyen las principales víctimas de este mercado ilegal; esto, justificado en las tradiciones, costumbres, prejuicios, y todos aquellos factores asociados a la supremacía de los valores tradicionalmente masculinos y la desvalorización de lo femenino. La demanda de niñas pequeñas y de jóvenes vírgenes suelen ser el principal "objeto" de consumo e intercambio por parte de los explotadores toda vez que existe una permisividad social mayor a que las mujeres sean sometidas, utilizadas y abusadas.