Magnitud del Problema
Ningún país está libre de la explotación sexual con fines comerciales, y ningún niño, niña o adolescente completamente descartado.
Desde el Primer Congreso contra la Explotación Sexual Comercial Infantil de Estocolmo, las instituciones nacionales e internacionales interesadas en erradicar esta problemática han utilizado diferentes métodos para ubicar la cantidad de niños y niñas que están siendo explotados.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia -UNICEF- indica que en el mundo anualmente alrededor de un millón de infantes y adoslecentes son atrapados para el comercio sexual.
Según los organismos encargados de la aplicación de la ley, la explotación secual de mujeres y de personas mayores de edad es una de las actividades del crimen organizado con un mayor crecimiento en todo el mundo, solamente superada por un el comercio de drogas y de armas. Se calcula que estas organizaciones ganan miles de millones de dólares todos los años, a través de la trata de seres humanos, la gestión de prostíbulos y la producción de pornografía.
Aún cuando existan esfuerzos nacionales y regionales para crear estadísticas que permitan conocer la magnitud de la problemática es imposible saber a ciencia cierta cuántas personas menores de edad son víctimas de esta actividad criminal, porque en el mayor de los casos se trata de actividades clandestinas que hacen de los niños, niñas y adolescentes seres invisibles.
A las víctimas se les aísla de sus familias y de la luz pública y se las ingresa en los prostíbulos, en los moteles, en los supermercados y centros comerciales, en automóviles y camiones de las calles de las ciudades, en los anuncios de salones de masaje, en los bares, o incluso en las casas de los explotadores y de sus propias familias. Los niños y niñas víctimas permanecen ocultos con la finalidad de poder ser explotados con facilidad y de proteger a los culpables.
El carácter transnacional y por lo tanto altamente lucrativo de los delitos relacionados con la explotación secual comercial de los niños, nilñas y adolescentes ha ido en aumento debido al desarrollo de nuevas tecnologías que facilitan la oferta-demanda sin importar el lugar desde donde se realicen las operaciones y su destino final.
De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, existe una tendencia hacia las alianzas estratégicas intercontinentales entre estas redes, así como la colaboración con las redes locales. Estas alianzas facilitan el abastecimiento de transporte, "casas de seguridad", contactos locales y documentación. El tráfico de personas menores de edad se puede dar ya sea hacia el interior del país como hacia el exterior.
El tráfico de niñas, niños y adolescentes para fines de explotación sexual muestra el lado oscuro de la globalización y cómo erl desarrollo desigual entre regiones y países puede producir fenómenos tan preocupantes como éste.
El traslado ilícito de personas menores de edad para someterlas a estas actividades de explotación sexual se da debido a la existencia de actividades clandestinas que lo hace un "negocio rentable" en términos económicos para los traficantes a pesar de ser una actividad que se desarrolla al margen de la ley.
Por este carácter transnacional, las iniciativas para frenar esta violación
severa de los derechos humanos de la infancia y la adolescencia deben integrarse
por un lado, en acuerdos de colaboración bilaterales, regionales e internacionale,
y por otro lado, en intervenciones nacionales que se dirijan a la recuperación
y rehabilitación de cada una de las víctimas, de los hogares y
de las comunidades.




